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sábado, 21 de septiembre de 2013
Estaba en casa de Maggi. Me reía de la vida, inconsciente del mundo, cuando un mensaje de Sol me regresó a la realidad.

**tu-tu-tuuu**
De: Sol
Ahora entiendo
xq mi madre
ha estado con esa
actitud… podemos
hablar? Lo necesito.

—    Creo que deberías ir —sugirió Maggi.
—    Sí…  —respondí.

Salí de la casa de Maggie dispuesto a ir a la casa de Sol… diez minutos después, me di cuenta que era “persona no grata” en su casa. Tal vez quería que me conecte.

Me subí a una combi para ir a casa.

Llegué a tiempo. Sol aún estaba conectada.

Joseph. dice:
Aki stoy…
paso algo?
(#) ¡Sol! (#) dice:
si t contara…
Joseph. dice:
kuentame pues.
(#) ¡Sol! (#) dice:
son mis padres…
Joseph. dice:
k pasa con ellos?
(#) ¡Sol! (#) dice:
creo que se van a divorciar…
Joseph. dice:
no creo...

Sol me explicó que hacía un par de meses sus padres ya no se comportaban igual; la relación que tenían era más fría, insensible y el desinterés por el otro crecía cada vez más. Yo no tenía ni idea pero, pensaba, al menos su disgusto hacia mí tendría que unirlos de alguna manera…

Nuestra conversación quedó en nada; ella hablaba y yo no era más que un receptáculo de sus desgracias, sin saber qué decir ni hacer. No fui útil, pero Sol me dijo que le había relajado desahogarse esa noche.

Varios días después, fui a la casa de Maggi a pedirle consejo. No funcionó; ella estaba tan perdida como yo… ambos éramos jóvenes, sin experiencias… con una vida corta… aún pensábamos en tonter… ¡Pero qué bonita se le veía con aquella pequeña trenza que se había hecho!

No había visto a Sol por varios días... lo normal. Lo raro era que tampoco habíamos hablado por Messenger. No se conectaba... y aunque no sabía qué decirle, quería saber cómo seguía... me preocupaba.

Michael me habló después de varias semanas. Al parecer su primita, sobrinita, o algo así, estaba de cumpleaños y quería que vaya a su casa… ¿Pero qué demonios pinto yo en una fiesta infantil?... Mi respuesta fue obvia.

A las siete de la noche estaba parado en la puerta de la casa de Michael. No, yo no pintaba nada en una fiesta infantil, pero Tania y Sol estarían ahí y, pues, luego de pensarlo un rato (aproximadamente medio segundo) decidí ir.


Cuando la conocí, no sabía que ella iba a sentirse sol
lunes, 16 de septiembre de 2013
**Tu-tu-tuuu**
De: Maggi
suerte con la suegra Joseph ;) M.O.C.O.S. no t olvides de eso  t quiero, Chau... Saludos a la novia.

Levanté la cabeza con una gran sonrisa después de haber leído el mensaje. La alegría en mi rostro desapareció al ver la mirada de desaprobación de Sol. Estaba empezando a creer que Maggi no le agradaba.

—    ¿Qué es eso de M.O.C.O.S.? – preguntó Sol con el ceño fruncido.
—    Es algo que creé ayer con Maggi – respondí. Intenté recuperar mi sonrisa.
—    ¿Ayer?
—    Sí – respondí un poco más alegre –. Fui a su casa y...
—    Aaahhh... – me cortó, ocultando su enojo – Fuiste a verla ayer – siguió con un tono          medio sarcástico, alargando la última sílaba de su oración.
—    Sí… - dije, con algo de miedo – M.O.C.O.S. es una guía para agradarle…
—    Ya no importa – me cortó otra vez, sin menguar su fastidio.

Hubo un momento de silencio en el que no sabía qué decir; era una lástima que la guía sólo funcionase con suegras y no con enamoradas.

La madre de Sol apareció con dos platos de comida; el almuerzo estaba listo y, tal vez, Sol olvide el pequeño incidente mientras entretengo a su madre.

—    Servido – dijo la señora. Colocó ambos platos en la gran mesa que estaba frente a nosotros. Acto seguido, volvió a salir de la habitación. Supuse que traería un tercer plato, para ella.

Sol y yo nos sentamos. Veía con mala cara mi comida; era chanfainita. Era la primera vez que iba a probar ese menjunje... el problema era que yo soy bien parco para probar nuevas cosas. Al menos, trataría de halagar la comida de la señora a la hora de la comida… aunque no le encuentre un buen sabor.

Sol empezó a comer.

—    ¿No esperaremos a tu mamá?
—    Me parece que ella está comiendo adentro…
—    Oh… – me decepcioné – Entonces comeremos solos.
—    Sí.

Me quedé mirando el plato de comida. Estaba adornado con un poco de mote encima. No tenía ni ganas de probar nada de lo que tenía en frente… Odiaba probar cosas nuevas que no eran agradables a mi vista y, definitivamente, la carapulcra no era agradable a mi vista. Para suerte mía, la señora no estaba presente; así no tenía que esconder mi desagrado. Al parecer no aplicaría M.O.C.O.S. en esta ocasión...

**tu-tu-tuuu**
De: 505
Le recordamos que
Enviando BROMA al
505 recibirá los mejores
chistes de la semana a
su celular.

Otra vez esos cochinos mensajes publicitarios – pensé –. Qué fastidio.

Me apresuré a borrar el mensaje ya que odiaba tener la bandeja llena de basura. Sol se asomó por el lado de mi hombro izquierdo para ver qué hacía, pero solo logró ver en mi pantalla “Borrando mensaje”.

—    ¿Por qué lo borras? – Preguntó, desafiante.
—    Porque es molesto – respondí, con mirada distraída.
—    De seguro era esa tal Maggi.
—    No me di cuenta que mirabas. Tampoco es que todo el día estemos… – El mensaje se borró y la pantalla mostraba mi bandeja de entrada, lleno de mensajes de Maggi. Sol frunció el ceño.
—    No hace falta que lo digas – interrumpió –. Ya veo que sí puedes estar todo el día así.
—    No – dije, bajando la cabeza. Trataba de recordar cuándo fue la última vez que me mensajeé con Sol… Tal vez ella tenía razón.

La tarde fue muy silenciosa; las parcas conversaciones que teníamos no pasaban de lo mucho que nos desagradaba la comida. Llegó la noche y era momento de regresar a casa. Estaba triste.

—    Disculpa – me dijo Sol, despidiéndome –. No sabía que mi madre no estaría con nosotros
—    No importa…

Salí a una fría noche de verano. La niebla empezaba a impedir que vea lo que tenía delante.



Cuando la conocí, no sabía que ella iba a sentirse sola